En busca del próximo superalimento

camu camu fruit

En los últimos años, el interés mundial por los “superalimentos”—productos agrícolas con una alta cantidad de vitaminas, antioxidantes u otros beneficios nutricionales—ha aumentado considerablemente. Según la empresa de investigación de mercado Euromonitor International, el mercado mundial de superalimentos alcanzó los US$ 600 mil millones en 2012.

En los países productores, la alta demanda ha traído prosperidad a los agricultores que los cultivan y las empresas que los procesan y distribuyen. Algunos  ejemplos recientes son el aceite de coco de Sri Lanka, la baobob de Malawi, la chía de México y el acai de Brasil. En Perú, uno de los productos más famosos en este grupo es la quinua, que hoy encontramos en los grandes supermercados del mundo entero. Tanto los gobiernos de los países productores como la cooperación internacional en los mismos buscan opciones para mantener la posición de los superalimentos ya establecidos en el mercado y replicar este éxito con otros alimentos nativos con alto valor nutricional pero aún desconocidos en el mercado internacional.

¿Cómo emerge la participación de un país productor en el mercado de superalimentos y cuál es la forma más eficaz de utilizar los escasos recursos del gobierno y de la cooperación internacional a lo largo del proceso? Hasta ahora, la discusión en torno al tema ha ofrecido pocas respuestas a estas preguntas. En algunos casos, el desarrollo del mercado ha tomado décadas, con poca intervención de las agencias de desarrollo, donde el consumo local del producto era ya importante antes de que este fuera “descubierto” por compradores y procesadores distantes. Por ejemplo, el fruto de la palma de acai —una fruta rica en antioxidantes abundante en la Amazonía Brasileña— había sido producido y comercializado en Belem y otras ciudades cercanas durante siglos antes de llamar la atención de compradores ubicados en el sur de Brasil y luego en los EEUU.

Existen, sin embargo, muchos otros productos con alto potencial para penetrar el mercado de superalimentos pero que cuentan con un consumo local incipiente; donde las condiciones para la producción, el procesamiento y la distribución no son favorables para el abastecimiento de un mercado exigente. En estos casos, se trata de cadenas de valor casi inexistentes, donde el reto para las agencias de desarrollo consiste en fortalecer los diferentes eslabones, desde impulsar la producción primaria hasta estimular la sofisticación del procesamiento, mejorar los canales de distribución y establecer herramientas para la promoción de los productos en los mercados.

Uno de los productos peruanos que varias entidades del gobierno —entre ellas el Instituto Nacional de Innovación Agraria, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana y el gobierno regional de Ucayali— han promocionado con mayor entusiasmo es el camu camu (Myrciaria dubia: Myrtaceae), una fruta que hasta hace pocos años era prácticamente desconocida fuera de la Amazonía peruana. Desde los años 70, varios institutos de investigación agrícola del gobierno han trabajado en la domesticación del arbusto y, desde principios de los 90, gobiernos regionales y algunas empresas privadas han promocionado la siembra de camu camu con el fin de diversificar los ingresos provenientes de la finca. Los esfuerzos se han concentrado en los departamentos de Loreto y Ucayali, con un mayor énfasis en el impulso de plantaciones en el segundo, por la disponibilidad de vías  de transporte terrestre que lo conectan a la cuidad de Lima y a los puertos para la exportación, lo cual facilita el acceso a los principales mercados.

Los promotores del camu camu estaban convencidos de que esta pequeña fruta sería el próximo producto que capturaría la atención de los compradores  internacionales. Su confianza se apoyaba en sus beneficios nutricionales: se estima que en su estado fresco el camu camu tiene una concentración de vitamina C varias veces mayor que la de otros cítricos. Se esperaba que el camu camu trajese prosperidad a los marginados agricultores amazónicos.

Un mercado riesgoso y limitado

La experiencia de los productores y exportadores de camu camu arroja ciertas luces sobre los altos riesgos que se deben enfrentar en el desarrollo de cadenas de valor para productos nativos desconocidos. El boom del camu camu empezó a principios del 2000 con la explosión de la demanda japonesa por pulpa congelada. Varias empresas en Japón experimentaron con el camu camu como un ingrediente en bebidas deportivas y energéticas. Los productores en Perú no pudieron satisfacer la demanda, lo que provocó que el precio del fruto aumentara considerablemente año con año. Esto llevó a que el mercado japonés colapsara en el 2008, provocando una caída continua en los precios durante los siguientes 4 años, desinflando con ello los sueños de prosperidad de muchos en el Perú (Figura 1). Hasta hoy, en Perú existen solamente especulaciones sobre las causas de la caída del mercado de Japón: algunos atribuyen la caída en el precio a la falta de control de calidad de las exportaciones hacia Japón, mientras otros destacan los altos costos relacionados con la introducción de un nuevo producto a un mercado altamente competitivo durante un período desfavorable para la economía Japonesa.

Pocos años después de dicho colapso, el mercado de camu camu comenzó a recuperarse a través de las exportaciones del producto en polvo dirigido al mercado estadounidense de suplementos nutricionales. En EEUU, al igual que otros países, este mercado muestra altas tasas de crecimiento; sin embargo, se trata de un sector muy riesgoso, debido a que la demanda fluctúa considerablemente en función de la moda. Hoy en día, el valor total de las exportaciones de camu camu al mundo no supera los US$1.7 millones (Tabla 1). El mercado para pulpa congelada no se ha recuperado y las opciones futuras parecen limitadas, en parte debido a que la venta de camu camu no está permitida en mercados importantes como el de la Unión Europea, por ser todavía un producto desconocido [1]. La alta concentración de las exportaciones de camu camu en un solo tipo de producto (polvo para mercado de suplementos nutricionales) destinado a unos pocos mercados (EEUU absorbe aproximadamente la mitad del valor de las exportaciones),  junto con un mercado nacional poco desarrollado, resulta en una situación altamente riesgosa para las empresas vinculadas a la cadena en el Perú.

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Figura 1. Exportación de camu-camu por destino durante 2004-2014 (en miles de USD).

Fuente: PROMPERU. 2015. Evolución de las exportaciones de camu-camu (hasta febrero del 2013), PROMPERU, Lima, Perú

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Manteniéndose en la cadena

No obstante sus considerables fluctuaciones en el mercado, el camu camu se mantiene como el producto agrícola más importante para la generación de ingresos de la mayoría de las aproximadamente 500 familias productoras en Ucayali, especialmente aquellas ubicadas en las riberas, quienes tienen pocas opciones económicas adicionales. Por eso, un 65% de estas familias planea expandir sus plantaciones de camu camu, según los resultados de una encuesta de productores que llevamos a cabo en el 2014. Las ganancias provenientes de la venta de esta fruta proporcionan a las familias un ingreso que les permite enviar a sus hijos a la escuela e invertir en la mejora de sus viviendas, lo cual ejerce un impacto positivo en hogares donde el 33% de los adultos no posee educación primaria y el 21% de las casas cuenta con pisos de tierra.

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Aunque el camu camu representa una fuente de ingresos muy importante, los hogares no invierten un esfuerzo proporcional en el manejo de sus plantaciones. Solo el 55% de las parcelas han sido podadas y únicamente el 11% recurre a prácticas de control de plagas, a pesar de que estas constituyen un serio problema. Las familias cuentan que sus chacras producen “lo que Dios nos da.” Parte del problema es que debido a los bajos precios del camu camu los productores no han generado ganancias suficientes como para invertir en sus parcelas. Adicionalmente, la disponibilidad de algún tipo de crédito es reducida, y tan solo el 19% de las familias ha tenido acceso a alguna fuente de financiamiento. Con tan poca inversión, no se puede esperar tener charchas productivas. Aunque los funcionarios del Ministerio de Agricultura pronostican que el camu camu podría generar un rendimiento de 8 TM por hectárea cada año, el nivel promedio de producción actual es de apenas 2 TM de fruta por hectárea.

Las pequeñas y medianas empresas que procesan y distribuyen el camu camu—alrededor de unas 50 empresas en total—han logrado ajustarse a las realidades cambiantes del mercado internacional. A pesar de los riegos, los esfuerzos del sector privado siguen enfocados en incrementar las exportaciones [2]. Para la mayoría de los procesadores y exportadores de camu camu, el producto es uno más de una cartera diversificada de productos agrícolas de exportación. Esta estrategia disminuye el riesgo que las empresas enfrentan en el mercado de camu camu, pero también reduce el incentivo para invertir en la innovación de los procesos de transformación y comercialización del producto.. Entre los desafíos que limitan sus posibilidades de expandir el mercado y diversificar su oferta de productos elaborados sobre la base de camu camu, los empresarios identificaron, en el contexto de este estudio, la falta de espacios de refrigeración para almacenar el producto entre épocas de cosecha; la irregularidad de la fruta, que impide elaborar productos con características consistentes; y, en particular, resaltaron la falta de asociación y organización entre los agricultores. En lugar de negociar con organizaciones, los compradores tienen que visitar a cada productor independiente para recolectar la fruta. Esta situación incrementa los costos y limita el monto que pueden pagar a los agricultores.[3]

Lecciones aprendidas

El enfoque de las intervenciones de las agencias del gobierno en Perú se concentró en la domesticación de camu camu y en el fomento de la siembra de plantaciones. Ese enfoque fue considerado clave para responder a la fuerte demanda por la pulpa de camu camu que surgió en Japón. En los pocos años del boom de camu camu, la domesticación de camu camu brindó beneficios económicos a cientos de familias de bajos ingresos en la región de Ucayali. Sin embargo, las experiencias en Perú muestran la complejidad asociada a la creación de una cadena de valor cuando ni la producción ni el consumo se encuentran consolidados. El enfoque en la domesticación y producción de camu camu fue necesario al inicio del proceso; empero, las respuestas del estado y las ONG a los problemas que se fueron presentando no abordaron los mayores problemas del sector privado, entre los cuales destacan la falta de mercados alternativos, incluyendo la falta de un mercado local, y la diversificación limitada del uso del producto por parte de la industria alimentaria. Hasta hoy en día, el diálogo sobre el camu camu en Perú se mantiene orientado hacia la manera de enfrentar los retos vinculados a la producción primaria y no hacia la promoción comercial y el desarrollo del mercado.

A pesar de un período prolongado durante el cual los precios de camu camu disminuyeron y de tratarse de un cultivo donde los precios fluctúan considerablemente mes a mes y año a año, los agricultores mantienen sus plantaciones y muchos de ellos siguen esperando un incremento sostenido en los precios de camu camu para invertir en sus parcelas. La razón principal por la cual estas familias mantienen sus parcelas es que sus costos de producción —en términos de dinero y horas laborales de producción— están muy por debajo de otras alternativas productivas (yuca, maíz, verduras y otros cultivos anuales). No obstante, reciben una fracción de los ingresos que podrían generar por la venta de camu camu debido a una demanda limitada por el producto. Los productores enfrentan una serie de problemas para aumentar el rendimiento de sus plantaciones de camu camu; sin embargo, la experiencia muestra la necesidad de combinar un enfoque técnico en la producción con uno que fomente el desarrollo de capacidades empresariales y financieras de las empresas en la cadena, así como en la promoción del consumo del fruto en los mercados locales e internacionales. El desarrollo de un mercado nacional para camu camu será clave para impulsar la innovación y diversificación de productos derivados de este y, con ello, disminuir el riesgo de una futura caída en los precios asociada a cambios en los mercados internacionales. Este caso resalta la importancia de mirar más allá de la finca si lo que se busca es generar mayor impacto en las cadenas de valor de productos nativos aún poco conocidos.


[1] El camu camu ya se vende en la Union Europea como suplemento alimenticio. Lo que no se permite aún es su venta como alimento, debido a la regulacion Novel Food. http://ec.europa.eu/food/safety/novel_food/catalogue/search/public/index.cfm#

[2] Paino, B. and Donovan, J. 2012 Demanda por frutos amazónicos en el mercado de Lima, Perú. World Agroforestry Centre (ICRAF). http://www.worldagroforestry.org/downloads/Publications/PDFS/RP12243.pdf

[3]De las doce organizaciones de productores de camu camu en Ucayali, solo una vende sus productos colectivamente y tan solo la mitad de las familias entrevistadas contaba con algún miembro que formara parte de una organización de productores de la fruta. Las organizaciones de camu camu existen más para canalizar el apoyo del Estado que para facilitar el negocio entre productores y compradores.

Para más información, por favor contacte a Jason Donovan en:  jdonovan@cgiar.org , a Trent Blare en : t.blare@cgiar.org o a Bruno Paino en: painobru@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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